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Bastión espiritual de Flandes, segundo puerto belga y centro industrial importante. Gante es también conocida como una ciudad universitaria con mucha vitalidad.
Construida en la confluencia del Lys y el Escalda, la ciudad está atravesada por numerosos canales y vías fluviales. Hogar de Carlos V, en cada rincón se respira historia. La iluminación característica de la ciudad hace que un simple paseo por la noche sea algo extraordinario.
Gravensteen, el castillo de los condes de Flandes, es un monumento impresionante. Construido en 1180 por Felipe de Alsacia, conde de Flandes, es visita obligatoria para cualquier amante de la historia. Con paredes que miden dos metros de espesor, incluye entre sus muros un museo de la tortura, que muestra diversos métodos de tortura que fueron utilizados y que ponen la piel de gallina a cualquiera. Podrás verlo en la orilla oriental del río Lys, en pleno centro histórico de la ciudad de Gante.
Otra parada imprescindible es la Catedral de San Bavón. Una bella estructura gótica con tantas cosas que ver en su interior que parece más una visita a un museo. En ella cabe destacar su increíble torre. Forma parte de una de las tres torres que domina el centro de la ciudad. Los demás pertenecen a Belfort y a la Iglesia de San Nicolás. En esta catedral también encontrarás la famosa pintura de retablo, la Adoración del Cordero Místico.
Siguiendo la ruta de las torres, la torre campanario, Belford, fue erigida en 1380 como símbolo de la ciudad de Gante. Esta torre de un total estilo gótico tiene 91 metros de altura y se puede subir para admirar las vistas panorámicas.
La tercera torre que domina el horizonte pertenece a la Iglesia de San Nicolás. Construida en el siglo XIII, es el mejor ejemplo del gótico en Bélgica. Una de las iglesias más antiguas de la ciudad que se encuentra justo en el corazón de Gante.
Bellamente clásica, Gante es una ciudad compacta donde el pasado y el presente conviven en perfecto equilibrio.